miércoles, 12 de noviembre de 2014


LA PROSTITUCIÓN

En el siglo XIII, la Iglesia inició una dura persecución de las prostitutas.  En el XIV y XV, algunos clérigos llegaron a decir, que los pecados carnales eran menores por venir por naturaleza.  Otros decían que como no sacaba placer de su trabajo, si no una recompensa monetaria, estaba libre de pecado. Desde ese momento la prostitución es un servicio público, que algunos ven, como medicina, para “males”, como la homosexualidad o la violencia entra hombres y mujeres. La prostituta abandona la clandestinidad y la marginación. En la crisis de finales del siglo XV, al afectar a las capas más pobres de la sociedad, se dará un aumento de esta profesión. 

LA FEMINIDAD


Había ungüentos y cremas de todos los tipos, como de manteca de cerdo, leche de almendra o aceite de oliva.  El ideal de belleza, era la mujer de cabello rubio y rizado, de piel clara, con nariz recta y fina, una silueta esbelta y con caderas flexibles.  La ropa de la mujer en la Edad Media se componía, en un principio, de dos vestidos, una capa y una cofia; más tarde aparecerá una nueva prenda como es la camisa de lino. Los zapatos tenían las puntas retorcidas. Si era soltera llevaba la corona virginal, que era una corona de flores, mientras que si era casada, debía de llevar el pelo cubierto con un velo. 
En la mitad de la Edad Media, los colores toman el mando y dividen el cuerpo en dos y de forma longitudinal, era un traje mitad y mitad.  Ya al final de este período lleva cola, largas y ajustadas mangas y en la cabeza un hennin. 

LABORES

El trabajo estaba destinado para todos aquellos que no guerreaban, ni rezaban.  Al estar una sociedad básicamente rural, la mujer ayudaba en las faenas del campo, con el resto de su familia. Así como colaborar con su marido en las labores de su trabajo. 

Si la mujer abandonaba a su familia para trabajar por su cuenta, solía ser como criada. Dentro de este trabajo había distintas clases: las damas de honor de la nobleza, las sirvientas que eran el juguete sexual de sus amos. Éstas trabajarían en los peores trabajos, llevarían las ropas más humildes y comerían las sobras.  Las esclavas, que eran fruto del comercio humano que se da a lo largo de toda la época medieval. Con preferencia entre las mujeres orientales o blancas. 
Había trabajos destinados especialmente a las mujeres como eran el hilado, que debían ser desencantados antes, o el horneado. Poseía un sueldo menor al del hombre. 
Las muchachas se iniciaban en el trabajo entre los 6 y 13 años, ama de casa.  La mujer era el núcleo de la pareja y de la casa. La mujer común se dedicaba a hacer las tareas del hogar, y tanto las nobles, como las plebeyas, se encargaban de la educación de los hijos. 


LA IGLESIA

La Iglesia tenía reservadas para la mujer dos imágenes que pretendía instaurar como modelo en una sociedad cada vez más compleja, que había que dirigir con mano de hierro si se quería controlar. La primera de ellas es la de Eva, que fue creada con la costilla de Adán y propició la expulsión de ambos del Paraíso. La segunda es la de María, que representa, además de la virginidad, la abnegación como madre y como esposa. Ambas visiones pueden parecer contradictorias pero no es sino la impresión general que tenemos de la época: lo ideal frente a lo real.


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