lunes, 17 de noviembre de 2014


Campesinas

Las campesinas eran granjeras que trabajaban las tierras de un noble. La vida de una mujer campesina estaba dominada por su trabajo duro. Se despertaba temprano, como a las 3 a.m., y preparaba un sencillo desayuno que comúnmente consistía en un guiso espeso llamado potaje. Al amanecer, ella comenzaba a atender los animales más pequeños de la finca, como los gansos y gallinas y luego cuidaba del huerto familiar y recogía frutos silvestres y hierbas. También, preparaba sus propias medicinas a base de hierbas, hilos de lana, telas y prendas de vestir. Cuando no estaba atendiendo las necesidades de su propia familia, trabajaba en el castillo del señor como criada o ayudante de cocina.

Mujeres urbanas

Las ciudades medievales eran el centro del comercio, la artesanía y los asuntos monetarios. Las mujeres urbanas eran las esposas, hijas y viudas de los trabajadores urbanos, como los comerciantes y artesanos. De acuerdo con Shahar, estas mujeres eran consideradas ciudadanas si poseían propiedades, se casaban con un ciudadano o pertenecían a un sindicato de artesanos, llamado gremio. Algunas a menudo trabajaban junto a sus padres y maridos como artesanas calificadas. Otras trabajaban en oficios diversos, como hilar, fabricar bolsos, confeccionar cintas o sombreros, tejer, fabricar joyas y en la orfebrería.

Monjas

Aunque la Iglesia medieval prohibía que las mujeres se convirtieran en sacerdotes, les permitía convertirse en monjas. Estas, también llamadas "novias de Cristo", eran el equivalente femenino a los monjes. Como miembros de órdenes religiosas, por lo general hacían votos de pobreza y obediencia. Una monja podía dedicarse tanto a una vida de contemplación aislada como a obras de caridad. Ellas fueron miembros importantes de la sociedad medieval como artistas, eruditas, místicas, activistas políticos, maestras y enfermeras. Muchas mujeres vivían en los conventos como su única forma de escapar a una vida de pobreza.

miércoles, 12 de noviembre de 2014


LA PROSTITUCIÓN

En el siglo XIII, la Iglesia inició una dura persecución de las prostitutas.  En el XIV y XV, algunos clérigos llegaron a decir, que los pecados carnales eran menores por venir por naturaleza.  Otros decían que como no sacaba placer de su trabajo, si no una recompensa monetaria, estaba libre de pecado. Desde ese momento la prostitución es un servicio público, que algunos ven, como medicina, para “males”, como la homosexualidad o la violencia entra hombres y mujeres. La prostituta abandona la clandestinidad y la marginación. En la crisis de finales del siglo XV, al afectar a las capas más pobres de la sociedad, se dará un aumento de esta profesión. 

LA FEMINIDAD


Había ungüentos y cremas de todos los tipos, como de manteca de cerdo, leche de almendra o aceite de oliva.  El ideal de belleza, era la mujer de cabello rubio y rizado, de piel clara, con nariz recta y fina, una silueta esbelta y con caderas flexibles.  La ropa de la mujer en la Edad Media se componía, en un principio, de dos vestidos, una capa y una cofia; más tarde aparecerá una nueva prenda como es la camisa de lino. Los zapatos tenían las puntas retorcidas. Si era soltera llevaba la corona virginal, que era una corona de flores, mientras que si era casada, debía de llevar el pelo cubierto con un velo. 
En la mitad de la Edad Media, los colores toman el mando y dividen el cuerpo en dos y de forma longitudinal, era un traje mitad y mitad.  Ya al final de este período lleva cola, largas y ajustadas mangas y en la cabeza un hennin. 

LABORES

El trabajo estaba destinado para todos aquellos que no guerreaban, ni rezaban.  Al estar una sociedad básicamente rural, la mujer ayudaba en las faenas del campo, con el resto de su familia. Así como colaborar con su marido en las labores de su trabajo. 

Si la mujer abandonaba a su familia para trabajar por su cuenta, solía ser como criada. Dentro de este trabajo había distintas clases: las damas de honor de la nobleza, las sirvientas que eran el juguete sexual de sus amos. Éstas trabajarían en los peores trabajos, llevarían las ropas más humildes y comerían las sobras.  Las esclavas, que eran fruto del comercio humano que se da a lo largo de toda la época medieval. Con preferencia entre las mujeres orientales o blancas. 
Había trabajos destinados especialmente a las mujeres como eran el hilado, que debían ser desencantados antes, o el horneado. Poseía un sueldo menor al del hombre. 
Las muchachas se iniciaban en el trabajo entre los 6 y 13 años, ama de casa.  La mujer era el núcleo de la pareja y de la casa. La mujer común se dedicaba a hacer las tareas del hogar, y tanto las nobles, como las plebeyas, se encargaban de la educación de los hijos. 


LA IGLESIA

La Iglesia tenía reservadas para la mujer dos imágenes que pretendía instaurar como modelo en una sociedad cada vez más compleja, que había que dirigir con mano de hierro si se quería controlar. La primera de ellas es la de Eva, que fue creada con la costilla de Adán y propició la expulsión de ambos del Paraíso. La segunda es la de María, que representa, además de la virginidad, la abnegación como madre y como esposa. Ambas visiones pueden parecer contradictorias pero no es sino la impresión general que tenemos de la época: lo ideal frente a lo real.


MUJERES IMPORTANTES DE LA EPOCA

       Clotilde
El rey de los francos, envió a buscar a Génova a Clotilde, sobrina del rey de los burgundios, para hacerla su esposa. Clotilde era de la familia real, y su principal función fue que consiguió convertir al cristianismo a su esposo pagano; aunque no fue fácil. Para los historiadores el bautizo de Clovis fue el primer hito de nuestra historia. Clovis ejerció una supremacía, más nominal que real, sobre el pueblo, que le permitió la unidad religiosa, el pueblo fue cristiano. Con Clotilde, la presencia de la mujer en la historia se hace evidente.



       Adela
Adela fue una propietaria feudal. Ella fue condesa de Blois, e hija de Guillermo "El Conquistador". En 1801 se casa con Esteban, conde de Blois-Chartes, que participó en la primera cruzada y fue jefe de la expedición, por un tiempo. Durante la cruzada, que Esteban trató de liberar a Antioquia, le escribe a su esposa lo que va ocurriendo y ella hace la historia.
Esteban fue juzgado, hasta que su esposa lo convenció de volver al ejército y él llega al sepulcro de Cristo. Él muere, pero se le consideró un héroe. Adela siguió administrando su propiedad Blois-Chartes y educó a sus hijos. Ella tenía dos deberes madre y propietaria feudal. Ella era amable y letrada, y crea en Blois toda una actividad cultural. También se dedicó a la poesía y las letras. Era defensora de los poetas. La decoración de su castillo fue fastuosa, sabia, artística e intelectual. A su alrededor estuvo un círculo de poetas, sabios e historiadores, que la alabaron. En 1122, su hijo menor varón, tomó su puesto y ella ingresó a un convento, donde muere en 1137.
       Juana de Arco


Juana, era una campesina que nació en Dmrémy el 6 de enero de 1412. Desde pequeña estuvo acostumbrada a la guerra, porque los ingleses habían arrasado el territorio cercano a su villa natal.

Dos años después del Tratado de paz de Troyes en 1420, murieron los reyes ingleses y franceses, y el sucesor inglés se convirtió también en rey francés. Las fuerzas inglesas tomaron Orleáns en 1428. Carlos VII del difunto rey francés, fue reconocido rey al sur de Francia, pero Carlos se mostró incompetente para alentar el movimiento contra los ingleses. En Domrémy, había tropas leales a Francia y Juana de Arco, obedeciendo a los ángeles, que se le aparecían desde los 13 años, que le habían manifestado que ella debía liberar Orleáns, fue a hablar de su misión con el capitán de esas tropas. A Juana se le dio una pequeña tropa, y ella vestida de hombre fue al castillo de Carlos VII, ella le dijo su misión y el rey le dio mando del ejército. Juana dirigió a Orleáns, y en 1429 las tropas francesas hicieron que los ingleses huyeran, convencidos de que Juana tenía un pacto con el diablo. En 1430 ella es capturada y un año después el obispo inglés, la sometió a juicio, acusándola de brujería y fue ejecutada. Juana de Arco fue quemada viva, en la plaza pública de Ruán, el 31 de mayo de 1431, a la edad de 19 años.


LA MUJER EN LA LITERATURA.


Acercarse a la literatura medieval es vislumbrar, desde un primer momento, un problema de género no sólo literario, sino que principalmente, un problema de imagen genérica sexual. Arquetípica, la imagen femenina dentro de los textos medievales tiene un rol pasivo en comparación a la exaltación masculina dentro de la literatura épica, por ejemplo.
Escindida, fragmentada y contradictoria, la imagen femenina se vio condicionada por el discurso clerical, es decir, el discurso masculino de quienes detentaban el poder de la palabra, de la cultura y de la tradición. Diabólico por esencia, el género femenino durante el medioevo no tuvo oportunidad de reconocerse como un auténtico otro; siempre, y en grados diferentes según regiones y épocas, dependió del universo masculino para justificar su existencia.
Agrupadas por su género, para el universo masculino no existían diferencias determinantes entre unas y otras; todas llevaban la maldición de Eva.

Milagrosa fue también la aparición del culto mariano. Despreciada, la figura de María durmió en el imaginario hasta el siglo XI. Antes del año mil su presencia en las sagradas escrituras estuvo relegada a un olvido intencionado. Pero la imagen de María fue vinculada más que a redentora y salvadora, hacia su divina gracia de Madre-virgen.

LA RELIGION

la mujer comienza a llenar los conventos, ya fuese por voluntad propia, al enviudar o por ser entregadas por su familia. Las reglas que tenían, eran todo renuncia, no se podía conservar nada y predicaban el amor absoluto.
Trabajaban hilando, en la cocina, aprendían letras y debían leer dos horas diarias como mínimo. Sólo podían hablar lo necesario... no podían hablar con hombres, ni comer antes las horas fijadas. Las mujeres que entraron en las ordenes religiosas destacaron en la literatura mística, que reclamaban el derecho a amar a Dios y ser amadas por Él, del mismo modo. Todas las reclamaciones que hicieron, provocaron que muchas mujeres acabasen en la hoguera por la Inquisición.




martes, 11 de noviembre de 2014



LA MUJER EN LA EDAD MEDIA

Es realmente difícil determinar si hubo una evolución o un retroceso en la situación de la mujer en la Edad Media. Fueron 10 siglos en los que la sociedad, la cultura y las costumbres sufrieron muchos cambios. Por ejemplo, España comenzó el siglo VIII con tres religiones: la judía, la musulmana y la cristiana, que ademas son cuatro formas distintas de pensar, entender, definir y construir a la mujer. Teniendo en cuenta que la virtud más importante para la mujer es la castidad,el tema  de la sexualidad es ampliamente tratada por el clero. Entorno a ella surgen distintos debates que siempre concluyen en el mismo punto de exigencia para la mujer: despojar al acto sexual de todo goce y disfrute para entenderlo como un deber conyugal, que tiene como objetivo la procreación. por lo tanto, sólo es  posible  que dentro del matrimonio y con el esposo, no estando permitida para la mujer, bajo pena de escarnio y muerte, las relaciones extramatrimoniales ni adúlteras. Lo que aún crea debate entre los matrimonios, y es por esto que en la práctica sexual, existía o no el sentimiento de amor y si fuese así, qué sentido y dimensión tendría.




LA EDUCACIÓN

Al principio era un campo destinado solamente a los hombres, ya que el ser clérigo, era condición indispensable para acceder a la cultura. Las monjas recibían en sus conventos, una educación muy completa, que incluía el latin y griego.
En la segunda mitad del siglo XIII, en paris había una escuela femenina. en otros lugares ya habían otras escuelas que prestaban este servicio, de recibir solo mujeres o ambos géneros.
Pero acerca de la educación, las mujeres tenían que dejar  el colegio cuando terminaran sus estudios de primaria y los varones lo podían continuar.

EL MATRIMONIO 

Hasta el siglo XII el matrimonio no se impuso como sacramento. El casamiento supuso una gran mejora para la mujer, ya que se prohibió el divorcio y que se pudiesen repudiar. 


Con esto se consigue cierta igualdad con el varón, además, la Iglesia empezó a santificar a algunas mujeres casadas.  Los bienes del matrimonio, eran administrados por el marido, lo que sólo provocó problemas en las clases altas. En Florencia, cuando la mujer se quedaba viuda se volvía con su familia, para poder establecer lazos con otra dinastía.  En unos lugares, la familia de la mujer, podía reclamar a la familia del cónyuge la dote, si no había habido descendencia. Si enviudaba la mujer conseguía su propia autonomía.  Mientras que en las regiones donde se imponía el sistema de primogenitura, la viuda debía de acudir a un convento, donde también tenía que llevar una asignación. 


EL AMOR

Había tres tipos de damas, las que querían “escuchar” el amor, las que se negaban a “escucharlo” y las que sólo se dedicaban a lo sexual. Estas últimas, eran repudiadas y abandonadas a su suerte. 
La primera norma del amor, era la generosidad, tanto moral como espiritual. El hombre no era celoso, pero no amaba. Se podían querer sin casarse, pero se debía mantener en secreto; porque un amor fácil era feo.  Más normas amorosas, se expresaban en las Cortes de Amor, que eran tribunales, donde se sometían a juicio la relación de una pareja. En estas audiencias, las mujeres eran los jueces.